10 Consejos para que sus ventanas funcionen correctamente

La carpintería exterior de nuestra vivienda cumple una función primordial para permitirnos disfrutar de la entrada de luz natural y protegernos de las inclemencias del clima. Son además un elemento decorativo importante de nuestra fachada y tienen un coste significativo, por lo que es importante proteger la inversión realizada.

Lograr que las ventanas se mantengan como el primer día requiere de poco esfuerzo y bastará con realizar una pocas tareas y hacer seguimiento a algunos puntos importantes para su correcto funcionamiento.

Aquí os dejamos diez consejos que de seguro os ayudarán a mantener las ventanas en vuestras viviendas como nuevas y prolongar su vida útil por muchos años.

 

1.- Cambio de rodamientos en ventanas correderas

Rodamientos deteriorados por el tiempo

En el caso de las ventanas correderas debemos poner mucha atención al correcto funcionamiento de los rodamientos ya que estos ruedan directamente sobre la guía del perfil  en el marco inferior de la ventana.

A causa de la suciedad acumulada, los elementos corrosivos como el salitre, los contaminantes de la lluvia, las arenillas y carbón en el aire, producto de la combustión del motor de los vehículos, las ruedas de las ventanas se irán deteriorando progresivamente, haciendo que el deslizamiento de la hoja sea cada vez más difícil.

Rodamiento doble deterioradoUna vez que se detecta esto, es importante realizar el cambio de las ruedas para evitar que termine dañando el perfil de la ventana.

Si bien la operación pudiera parecer sencilla, es aconsejable dejar que realice este trabajo un profesional del ramo.

El peso de la ventana entraña un considerable riesgo de caída de la misma; la oxidación de los tornillos y de los mismos rodamientos aunado a la diversidad de modelos de ruedas y los trabajos de sellado posterior del cristal hace que en ocasiones resulte laborioso ejecutar este tipo de mantenimiento.

El importe que se suele cobrar por este tipo de mantenimiento es bastante bajo y permite poder disfrutar, por muchos años más, del servicio que nos brindan las ventanas que tenemos instaladas en casa.

2.- Lubricación de partes móviles

Dependiendo del tipo de apertura, nuestras ventanas dispondrán de bisagras, puntos de fijación y elementos móviles en la hoja.

Todos estos estos componentes es recomendable lubricarlos al menos dos veces al año. 

Descuidar esta sencilla tarea conllevará a que la ventana trabaje forzada y termine dañando irreversiblemente algunos elementos de cierre con el consiguiente gasto en mano de obra y materiales.

3.- Mantenimiento de gomas

A fin de obtener un correcto sellado de la hoja contra el marco de la ventana es conveniente mantener las gomas limpias, libres de arenilla y polvo que pueda deteriorar la goma o el perfil. Es aconsejable lubricar con productos adecuados las gomas una par de veces al año a fin de evitar que se endurezcan y aparezcan grietas. Es importante no utilizar productos disolventes en la limpieza de las gomas.

4.- Limpieza del perfil de la ventana.

Debemos mantener libre de polvo y suciedad los marcos inferiores de nuestras ventanas. Pasar la aspiradora periódicamente minimizará el riesgo de que se obstruyan los drenajes de la ventana.

Al limpiar la ventana, tanto por el interior como por el exterior, deberemos emplear paños de fibra suave y productos que no sean abrasivos o disolventes a fin de evitar rayaduras en los perfiles y el deterioro de los lacados o foliados aplicados a los perfiles.

Lo más recomendable es utilizar un paño húmedo y si empleamos jabón, deberemos aclarar debidamente a fin de evitar que quedes restos del mismo sobre la superficie. 

5.- Ajuste de manillas y mecanismos de apertura.

Las manillas de las ventanas deben estar fijadas firmemente a la hoja. No debe presentarse holgura. De ser así debemos realizar un adecuado apriete de las manillas.

De persistir el problema puede llegar a romperse los elementos de accionamiento del cierre o incluso dañarse irreversiblemente el perfil de la ventana.

6.- Reemplazar los cortavientos en ventanas correderas

Siendo esta una pieza que trabaja por fricción es normal que con el tiempo se desgasten, provocando el paso de aire por la parte inferior y superior de las ventanas con la consecuente pérdida de eficiencia en aislamiento térmico y acústico de la ventana.

Es aconsejable reemplazar los cortavientos cuando se perciba su deterioro.

7.- Limpieza de cristales

Muy importante es la periódica limpieza de los cristales, empleando siempre los productos adecuados a tal fin.

La acumulación de polvo, aunado a la humedad ambiental hace que el vidrio, de permanecer en este estado por un período de tiempo prolongado, presente manchas que no podrán ser removidas posteriormente.

El vidrio permite el paso de luz hacia el interior de la vivienda protegiéndonos del viento y la lluvia. A fin de mantener la máxima prestación del mismo es importante no descuidar su correcto mantenimiento.

8.- Correcto drenaje de la ventana

Toda ventana está equipada de sistemas de drenaje a fin de evacuar las pequeñas cantidades de agua que pueden llegar al marco. De verse obstruidos estos drenajes, es muy posible que en días de lluvia y ráfagas de viento fuerte veamos aparecer agua en el interior de nuestra vivienda ante la imposibilidad de canalizar la misma hacia el exterior.

Una correcta limpieza del marco inferior de la ventana suele ser suficiente para evitar este tipo de inconvenientes.

9.- Revisar el sellado exterior

Es importante revisar eventualmente el sellado exterior de la ventana. El paso del tiempo, el picoteo de algunas aves y las mismas operaciones de limpieza, al frotar con un paño sobre las zonas selladas, pueden hacer que la silicona se levante o presente poros. Es importante realizar una reparación del sellado exterior tan pronto como observamos este tipo de situación.

10.- Ajuste de bisagras y puntos de cierre

Las ventanas suelen trabajar con tolerancias de pocos milímetros. Es bastante frecuente que con los años notemos dificultades para cerrar la hoja de la ventana al ceder la hoja, tropezando así con los puntos de cierre. No realizar un ajuste adecuado en su momento puede conllevar a que forcemos la manilla y partes móviles de la ventana provocando la rotura de partes del herraje original.